El Monasterio de las Descalzas Reales, ubicado en la plaza del mismo nombre, en pleno centro histórico y comercial de Madrid, es un reducto de paz y tranquilidad y resulta difícil de entender como han sido capaces las monjas y el tiempo de mantener durante siglos este conjunto histórico de incalculable valor artístico y cultural.
La iglesia y el monasterio de las Descalzas Reales fueron fundados por doña Juana de Austria, hija de Carlos I y esposa de don Juan de Portugal, madre del desgraciado rey don Sebastián de Portugal.
En 1559 se funda el convento aprovechándose un antiguo palacio, propiedad del tesorero del emperador, donde un año después ya están instaladas las monjas, aunque las obras no concluyen hasta 1564.
El arquitecto Juan Bautista de Toledo, además de llevar la dirección de las obras, fue quien trazó la iglesia, su fachada y su interior. Aquella de frío clasicismo, y rematada en frontón, da idea de lo que era el templo antes de la reforma llevada a cabo alrededor de 1750.
Muchas damas pertenecientes a la nobleza española se recluían en este Monasterio de las Descalzas Reales y llevaban consigo un preciado ajuar. Por este motivo, en él se conserva actualmente una preciosa y numerosa colección de pinturas, tapices e imaginería religiosa, que son admiradas diariamente, junto con la citada fachada plateresca y su monumental escalera, por la gran cantidad de visitantes que tiene el monasterio.






