Cada año, en la tarde del 26 de julio, se produce el milagro de la licuación de la sangre de San Panteleón, en el Monasterio de la Encarnación de las Religiosas Agustinas Recoletas de Madrid, que se encuentra en la Plaza de la Encarnación, junto a la Plaza de Oriente.
Una pequeña reliquia de la sangre del santo, seca y oscura, contenida en una pirámide de cristal, se licua, sin que nunca haya habido explicación posible.
Desde el momento de su licuación, la sangre permanecerá así hasta el día siguiente, 27 de julio, día de San Pantaleón.
El hecho poco usual de que la sangre no se licue, o no se solidifique al llegar el día 28, es considerado como un mal augurio. Así sucedió durante la Primera Guerra Mundial o al iniciarse la Guerra Civil Española, cuando la sangre del santo permaneció líquida.
Más recientemente, sólo durante el año 1979 la sangre permaneció licuada desde el 27 de julio hasta el mes de noviembre, sin razón aparente que explicase el fenómeno. La Iglesia Católica, que permite el culto a la reliquia, no se ha pronunciado oficialmente, mientras la veneración y los visitantes del monasterio aumentan ostensiblemente durante los días del fenómeno de la licuación.
San Pantaleón, nació en el siglo III en la ciudad turca de Nicomedia, por aquel entonces parte de Imperio Romano, hijo de un médico pagano y de una cristiana, que le enseño su religión. Se hizo médico como su padre, dedicando una atención preferente a los pobres.
Según la leyenda, a lo largo de su ejercicio profesional obtuvo algunas curaciones milagrosas, como la de un niño, al que Pantaleón ordenó vivir pues acababa de morir a causa de la mordedura de una serpiente. Por contra, y muy equitativamente, ordenó morir a la venenosa serpiente. Ambos, niño y serpiente, obedecieron a Pantaleón.
A la muerte de su padre donó toda su herencia a los pobres. Denunciado a las autoridades por ser cristiano, fue detenido y decapitado públicamente el 27 de julio del año 305. Recogida su sangre por los cristianos de Nicomedia, pronto comenzó a ser venerado. Su culto se extendió a Italia, a Francia y a España, donde se encuentran reliquias del santo en Burgos, Pamplona y Madrid.
Como anécdota comentar que un fenómeno igual de inexplicable como la licuación de la sangre de San Pantaleón en Madrid, tiene lugar en Nápoles con la sangre de San Genaro, que curiosamente también murió en el año 305 y, curiosidades aparte, la sangre del Monasterio de la Encarnación de Madrid procede precisamente de Nápoles.


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