El Bando de los Alcaldes de Móstoles no era una Declaración de Guerra

Segunda hoja del expediente del archivo de Cumbres de San Bartolomé con el Bando de los Alcaldes de Móstoles

El 'Bando de los Alcaldes' de Móstoles del 2 de mayo de 1808, que se tiene como 'Declaración de Guerra' a Francia, en realidad era una 'Petición de Socorro', redactada con el objeto de poner en conocimiento de las autoridades de los pueblos a lo largo del Camino Real de Extremadura, que unía Madrid con Badajoz, los graves y sangrientos sucesos que estaban sucediendo en la capital del Reino desde primeras horas de la mañana.

De este modo se esperaba movilizar a las milicias populares para que acudiesen en socorro de los vecinos de Madrid, que hacían frente al poderoso ejército francés comandado por el General Murat, con la escasa ayuda de la pequeña guarnición madrileña, principalmente los soldados del Parque de Artillería dirigidos por los capitanes Daoíz y Velarde.

Efectivamente, conocedor Juan Pérez Villamil y Paredes, alta autoridad militar por su cargo de Auditor General y Secretario del Almirantazgo, de los sangrientos sucesos acaecidos en la mañana del 2 de mayo de 1808 en la ciudad de Madrid, y después de consultar con su amigo Esteban Fernández de León, Intendente del Ejército y Superintendente de todas Rentas en el distrito de la Real Audiencia y Capitanía General de Caracas entre 1791 y 1803), redactó una nota para que los alcaldes de los pueblos de Toledo y Extremadura enviaran milicias populares a socorrer la lucha de los vecinos de Madrid y las escasas tropas allí acuarteladas contra el ejército francés.

La nota con el bando (firmado por los alcaldes ordinarios de Móstoles, Simón Hernández y Andrés Torrejón), se la entregaron al postillón, el mozo que iba a caballo delante de las postas, Pedro Serrano, que se había prestado a ello. Dado que no se han encontrado copias de la nota en los pueblos por los que se tiene cierto que pasó, seguramente su misión consistía en mostrar el pliego a las autoridades de las poblaciones más importantes.

A las 7 de la tarde del 2 de mayo de 1808, emprende el camino de vuelta a su casa en Andalucía por el Camino Real de Extremadura con las copias citadas para distribuirlas en los pueblos de su ruta hacia Extremadura y Andalucía. En Navalcarnero deja una copia y prosigue hasta alcanzar Talavera de la Reina en las últimas horas de la noche.

En Talavera de la Reina (Toledo), su Teniente Corregidor, Pedro Pérez de la Mula, después de leer la nota, redacta otro bando para los pueblos vecinos y se preocupa del modo de disponer los auxilios para los que se aprestan a acudir en defensa de la Villa y Corte.

El postillón Pedro Serrano terminó su heroica misión en el pueblo cacereño de Casas de Miravete (entonces Casas del Puerto), donde cayó extenuado después de haber recorrido cerca de 200 kilómetros en sólo 24 horas, apenas parando para cambiar de caballo y seguir su camino.

El alcalde de dicha localidad sacó una copia del bando, la cual fue transmitiéndose a través del sistema de 'propios', persona que expresamente se envía de un punto a otro con carta o recado, de pueblo en pueblo. De este modo llegó a Badajoz el 4 de mayo, a manos del Comandante General de Extremadura, Conde de la Torre del Fresno, que envió oficios con destino a las guarniciones militares de Sevilla y Cádiz, por medio del capitán de Milicias Francisco Barreda.

La que se puede considerar como verdadera 'Declaración de Guerra' no fue promulgada hasta el 6 de junio de 1808, por la 'Junta Suprema de España y de Indias', constituida en Sevilla el 27 de mayo de 1808. Este documento dice lo siguiente:

“Don Fernando VII, Rey de España y de las Indias, y en su nombre la Suprema Junta.

La Francia, o más bien su Emperador Napoleón I, ha violado con España los pactos más sagrados; le ha arrebatado sus monarcas y ha obligado a éstos a abdicaciones y renuncias violentas y nulas manifiestamente; se ha hecho con la misma violencia dar el señorío de España, para lo que nadie tiene poder; ha declarado que ha elegido Rey de España, atentado el más horrible de que habla la Historia; ha hecho entrar sus ejércitos en España, apoderándose de sus fortalezas y capital y esparcídolos en ella, y han cometido con los españoles todo género de asesinatos, de robos y crueldades […]; y para todo esto se ha valido no de la fuerza de las armas, sino del pretexto de nuestra felicidad, ingratitud la más enorme a los servicios que la nación española le ha hecho, de la amistad en que estábamos, del engaño, de la traición, de la perfidia […].

Ha declarado últimamente que va a trastornar la Monarquía y sus leyes fundamentales y amenaza la ruina de nuestra religión católica […], y nos ha forzado a que, para el remedio único de tan graves males, los manifestemos a Europa toda y le declaremos la guerra.

Por tanto, en nombre de nuestro Rey Fernando VII, y de toda la nación española, declaramos la guerra por tierra y por mar al Emperador Napoleón I y a la Francia mientras esté bajo su dominación y yugo tirano, y mandamos a todos los españoles obren con ellos hostilmente […]; y declaramos que hemos abierto y tenemos franca y libre comunicación con la Inglaterra, y que con ella hemos contratado y tenemos armisticio y esperamos se concluirá con una paz duradera y estable”.

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