La Taberna Oliveros se fundó en el año 1857 por una familia oriunda de Asturias. Ubicada en la cabecera de El Rastro, durante años fue visitada y frecuentada por los comerciantes de este peculiar mercado madrileño y por los asentadores del entonces cercano Mercado de Pescado de la Puerta de Toledo, hoy Mercado Puerta Toledo.
La Taberna Oliveros es famosa por los azulejos de su fachada, del ceramista Fidel Blanco, con el lema "Para comer bien y barato San Millán, 4" y su famoso cocinero cortando un sabroso jamón, que era la portada del libro 'El Sol sale para Todos, un análisis de la iconografía comercial de Madrid' de Alberto Corazón, Premio Nacional de Diseño en 1989.
Tras doce años cerrada, un nieto del propietario la volvió a abrir, conservándola como estaba. Su mostrador de lebrillo de estaño, el banco corrido pegado a la pared y su barra de pino dan al local su característico sabor de taberna madrileña.
El salón del Restaurante Oliveros (como pone en su fachada) decorado con cuadros en blanco y negro y con aparatos de radio, obras del abuelo del propietario -un artista de la ebanistería- y la antigua cueva, convertida hoy en pequeño comedor, ofrecen varias especialidades asturianas y sus famosos callos con garbanzos y, como no, su no menos famoso cocido madrileño hecho a fuego lento en puchero, todo ello acompañados por sus exquisitos postres paponzuelos.
Hoy Javier Oliveros, gerente del establecimiento, ha tenido el buen gusto de restituir con detalles originales la decoración de la época, que, junto con el buen hacer de su cocina, hacen de la Taberna Oliveros y de su carta uno de los mejores restaurantes y establecimientos típicos de Madrid.


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