Soldaditos de Pavía, deliciosos bocados de bacalao típicos de Madrid

Ración de Soldaditos de Pavía madrileños

Los famosos 'Soldaditos de Pavía', fueron y son un plato muy conocido y apreciado en la cocina madrileña, y, aunque su origen es probablemente gaditano, ya en el último tercio del siglo XIX alcanza merecida fama en la gastronomía madrileña. Este plato es típico de la cocina madrileña en Semana Santa

Su apelativo es fruto de un acontecimiento histórico ocurrido el 3 de enero de 1874. Ese día el Presidente provisional de la I República, Emilio Castelar y Ripoll, fue derrotado en una votación de las Cortes Constituyentes y por ello presentó su dimisión. Se dio paso entonces a una votación para elegir al nuevo presidente del poder ejecutivo, que iba siendo favorable a Eduardo Palanca Asensi, partidario de la República federal.

Al enterarse, el General Pavía sacó las tropas a la calle y rodeó el Congreso, invitando a los diputados a que abandonaran el edificio. Ante la resistencia de estos, Pavía mete la tropa en el Salón de Sesiones y los diputados tuvieron que abandonar sus escaños, disolviendo las Cortes Constituyentes y acabando de este modo con la I República.

Como Manuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque era gaditano y las tropas del Regimiento de Húsares afincadas en el Cuartel del Conde Duque tenían la chaquetilla de color amarillo y los galones rojos, el particular y cáustico humor madrileño llamó 'Soldaditos de Pavía' a los trozos de bacalao rebozado y frito acompañados de una tira de pimiento rojo que recordaban los galones. Aunque poco a poco el adorno del pimiento fue suprimiéndose, el nombre se ha conservado hasta nuestros días.

Ingredientes

  • Medio kilo de bacalao.
  • Dos tazas de harina.
  • Dos huevos.
  • Media cebolla.
  • Medio litro de aceite.
  • Un diente de ajo .
  • Un ramito de perejil.

Preparación

  • El bacalao deberá ser de la mejor calidad, sin pellejos ni raspas y de por lo menos un centímetro de grueso.
  • Se corta el bacalao en tiras de unos cuatro centímetros de largo y tres de ancho.
  • Se desala, mudándose el agua con frecuencia, durante el día anterior .
  • Se prepara una cacerola con agua en la que se cuecen previamente unos cascos de cebolla, un ramito de perejil y un diente de ajo partido.
  • Se meten los trozos de bacalao en esta cacerola, con el agua ya fría, y se pone a fuego.
  • Cuando comience la ebullición, se sacan los trozos de bacalao, se escurren, se secan con un paño y se dejan enfriar.
  • Mientras, se mezcla la harina con los huevos batidos, para hacer una masa casi líquida en la que se van bañando los trozos de bacalao.
  • En seguida se fríen en aceite muy caliente hasta que estén perfectamente dorados.
  • Servirlos seguidamente, conservando algo el calor, acompañados de un buen vino de la tierra.
  • Comer como mínimo dos o tres tajadas.

Aunque son bastantes los restaurantes y bares de tapas de Madrid que ofrecen este exquisito bocado, debemos destacar Casa Labra, junto a la Puerta del Sol, porque lo hacen magníficamente desde hace ya casi cien años. Y también El Foque de Quiñones en Prosperidad, que aunque más moderno, sigue manteniendo el adorno de la tira de pimiento rojo.

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