Situado entre la calle Segovia y la carretera de Extremadura, es el puente más antiguo de Madrid. Diseñado y realizado en el siglo XVI por el arquitecto Juan de Herrera, autor también de El Escorial. El puente se terminó en 1584, resultando caro para la época.
La estructura consta de nueve ojos, con arcos de medio punto de piedra de granito. El central es el más grande y alto, partiendo el resto de éste y reduciendo sus dimensiones hasta llegar a los extremos.
Unas grandes bolas situadas sobre los estribos son su único elemento decorativo, ya utilizado por Juan de Herrera en el monasterio de El Escorial. El puente es bello y muy grande, pensado para un río más caudaloso e importante que el pequeño Manzanares.
El paso del tiempo ha modificado algo su estructura. La guerra civil lo dañó y su restauración lo transformó en más ancho. La canalizaciones modernas han modificado su entorno, de los relativamente recientes embarcaderos, hasta las transformaciones actuales motivadas por el soterramiento de la M-30.




