El distrito municipal de Salamanca no se llama así por la ciudad castellana, sino por el apellido y título del audaz emprendedor, reformista, hombre de negocios, banquero, y fundador del barrio del mismo nombre: José Salamanca y Mayol.
La vida y obra del futuro Marqués de Salamanca es digna de haber sido novelada por el romántico Víctor Hugo, el aventurero Alejandro Dumas o por nuestro inmortal Pío Baroja. Aunque le podemos reconocer en algún personaje de los 'Episodios Nacionales' de Benito Pérez Galdós.
Nacido en Málaga en 1811, estudio Humanidades en el Colegio Mayor de Santiago en Granada y en esa bella ciudad andaluza terminó la carrera de leyes. Allí debió conocer a la heroína Mariana Pineda y a otros liberales que intentaban derrocar el absolutismo del rey Fernando VII.
Su vuelta a Málaga coincidió con el desembarco del General Torrijos en las playas de Fuengirola, su apresamiento en el cercano Alhaurín de la Torre y su condena a muerte unos días más tarde. El joven Salamanca galopa a Madrid reventando caballos para intentar conseguir el indulto de aquel desventurado adalid liberal. La misión no tiene éxito y José María de Torrijos y Uriarte y todos cuantos le acompañaban en aquel pronunciamiento son fusilados en la malagueña playa de San Andrés, como podemos contemplar en el maravilloso óleo de Antonio Gisbert que se conserva en el Museo del Prado.
Salamanca, cual 'Conde de Montecristo', emprende entonces una vertiginosa vida que le lleva desde las filas del liberalismo revolucionario hasta las cortesanas camarillas conservadoras. Con la ayuda de Cea Bermúdez es nombrado alcalde mayor de Monóvar (Alicante) todavía con el rey vivo. Después ocupará el mismo cargo en Vera (Almería) ya con la reina regente Cristina. Diputado por Málaga en las Cortes de 1837. Diez años más tarde Ministro de Hacienda en el Gabinete Pacheco. Exiliado en Francia a la llegada al Gobierno del liberal General Narváez.
A su vuelta del exílio abandona la política para dedicarse a los negocios y las finanzas. Empezó con el arrendamiento del 'Estanco de la sal' al Estado. Luego participó en la creación del ruinoso Banco de Isabel II. Se dedicó a la construcción del incipiente ferrocarril español, inaugurando en 1851 la línea férrea que unía Madrid con Aranjuez, prolongándose luego hasta Albacete y Alicante. Aparece asociado con Bushental en el mundo de los negocios. En 1844, da en la Bolsa de Madrid un golpe de efecto, conocido como 'el indulto de Salamanca': rompe las pólizas de sus deudores que hubieran quedado arruinados sin esta romántica generosidad.
En 1850 ya había edificado el palacio del Paseo de Recoletos que fue sede hasta su desaparición del Banco Hipotecario. Poseía una dilatada finca de campo donde estaba la Facultad de Veterinaria y hoy se halla la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico. Allí debió de tener la idea de prolongar Madrid por su parte Noroeste y pocos años más tarde existía ya la primera calle del nuevo barrio, el Boulevard Narváez, la actual calle de Serrano.
Salamanca, que ya había recibido los títulos de Marqués de Salamanca (1863) y Conde de los Llanos (1864) por parte de la reina Isabel II, murió en los primeros días de 1883, en su palacio de Vista Alegre (Carabanchel Bajo), posesión que fue de la reina Cristina. Allí había reunido este singular personaje una valiosísima colección, histórica y artística, de la que se conservan algunos preciosos objetos en el Museo Arqueológico.





