El distrito municipal de Vallecas Villa, por su origen agrícola, celebra sus fiestas en septiembre. No olvidemos el verso de Tirso de Molina:
"El pan de Vallecas es,
por blanco y por sazonado,
en Madrid más estimado."
Estas líneas nos remontan a la época donde la Villa de Vallecas era famosa por el trigo de sus campos y los hornos de sus más de setenta tahonas donde se cocía su rico y famoso pan.
El primer domingo del mes de septiembre, los vecinos del pueblo de Vallecas se ponen en camino hacia la ermita, situada extramuros del pueblo en dirección a Mejorada del Campo.
La lejanía se explica por el hecho histórico que afirma que en este paraje denominado Torrepedrosa vivieron los antiguos pobladores de Vallecas y que después de una epidemia o plaga de mosquitos, huyeron y se traslasdarón a la actual Villa de Vallecas. Casi sin pobladores, su ermita dependía de la parroquia de Vallecas. Es en este templo donde la imagen de Nuestra Señora de la Torre permanece ocho meses de los doce del año.
Esta iglesia fue sustituida a finales del siglo XVI, por una de tres naves con pilares. El interior de la iglesia se vio muy afectado por la Guerra Civil, pues durante este periodo fue convertido en almacén de Intendencia. Se lograron, después de la guerra, recuperar los libros de bautismo , matrimonio y defunción así como un cuadro del siglo XVII, atribuido a Francisco Ricii.
Aunque la patrona de Vallecas fue primitivamente Nuestra Señora del Rosario, la fuerte devoción hacia la Virgen de la Torre, hizo que fuera nombrada copatrona de la villa. Su fiesta comenzó a celebrarse ya en el siglo XVIII. El origen de la imagen no está claro. Para unos fue un pastor de Vallecas quien, al ceder el suelo de una cueva donde se encontraba, halló la imagen.
Para otros, la Virgen se apareció a unos campesinos en un paraje cercano, lugar donde más tarde se construiría la ermita. Esto fue motivo de disputa entre los municipios de Vallecas y de Vicalvaro, por aquel entonces independientes del de Madrid, sobre la propiedad del terreno. Como solución se acordó encender una hoguera sobre la linea que limitaba ambos municipios. La ermita quedaría en poder de aquel pueblo hacia el que se inclinase el fuego. Este se inclinó hacia Vallecas, mientras que el humo se dirigió hacia Vicálvaro. Por este motivo los vecinos de este último municipio se conocieron durante muchos años como los "ahumados".
La Guerra Civil supuso la destrucción de la ermita y de la imagen de la Virgen. Los vallecanos se ocuparon de la reconstrucción del edificio y del retablo y costearon una nueva imagen, gracias a las fotografías existentes de la primitiva.
La Romería tiene lugar el primer domingo del mes de septiembre. Los vallecanos se desplazan a primeras horas del día a la ermita, donde se celebra una misa. A continuación, acostumbran a degustar la típica tortilla de patata, tan tradicional en esta celebración. Ya por la tarde, colocan a la Virgen de la Torre en una carroza adornada con flores y se dirigen hacia Vallecas. El itinerario es flanqueado por antorchas en recuerdo de la tradición.
La llegada al pueblo es recibida oficialmente a la entrada con una banda de cornetas y tambores, así como con una gran traca que se escucha en todo el pueblo. Si el traslado se lleva a cabo el primer domingo de septiembre, las fiestas no tienen lugar hasta el tercer domingo de ese mes.
Ocho meses más tarde, en el segundo domingo de mayo, muy de mañana, la Virgen de la Torre es trasladada de nuevo a su ermita. Hasta hace más o menos treinta años, la costumbre era la contraria, el traslado desde la ermita hasta la parroquia de San Pedro se producía en mayo y el regreso se llevaba a cabo en septiembre. De esta manera el culto a la Virgen de la Torre ha visto aumentar sustancialmente sus devotos.





