Hasta hace setenta años la Virgen Melonera, cerraba el calendario festivo del verano madrileño. Al contrario que otros pueblos en los que en esos días celebran la vendimia y actos en honor de la Virgen de septiembre, Madrid celebra la fiesta de la Natividad de la Virgen.
La celebración verbenera tenía lugar en una zona junto al Manzanares, en donde se levanta la ermita de Nuestra Señora del Puerto. En el día 8 de septiembre, los habitantes próximos comenzaron a reunirse para venerar una estatuilla de la Virgen que existía en la ermita. Muy pronto la imagen comenzó a conocerse como La Melonera, al coincidir su fiesta con la aparición en Madrid de los puestos de melones y sandias, tan típicos y populares.
Se tomó la costumbre de acudir a la ermita para oír misa y sacar a la Virgen en procesión por los alrededores, acompañándolo de bailes populares y degustación de los melones y las sandías que se vendían en los puestos de la calle.
A su muerte, el Marqués de Vadillo fue enterrado en la ermita que él ordenó erigir. Durante el siglo XIX la romería se fue transformando en verbena y la pradera de la ermita compartió la fiesta con 'Las Vistillas'.
La guerra acabó con la romería y la verbena, que volvió a resurgir en 1983. El escenario de las celebraciones se trasladó al Parque de la Arganzuela y al Paseo de las Delicias. En la actualidad las 'Fiestas de la Melonera' forman parte de un numeroso calendario festivo que ocupa casi todo el mes de septiembre. El día 12 de septiembre se celebra una misa y una procesión en los alrededores de la ermita y una comida de hermandad, pues son muchos los placentinos que viven en Madrid y celebran a su virgen.






