La 'Verbena de San Juan', como todas las principales verbenas de Madrid, antes fue romería y se celebraba en las orillas del río Manzanares, en la noche del 23 al 24 de junio.
En los sotos que existían entre el puente que daba entrada a la Casa de Campo y el Puente de Segovia, comenzaba la fiesta con una multitud de cohetes lanzados al cielo; se iluminaba la noche con cientos de hogueras, que los jóvenes mantenían encendidas hasta la madrugada, como garantía de diversión; y los enamorados conjuraban su amor a orillas del río, mezclando fuego y agua en un ritual ancestral y primitivo.
Con el paso de los años se fueron abandonando las riberas del Manzanares, según algunos estudiosos, por lo peligroso de la zona y lo propicio de la noche para el abandono de las buenas costumbres, en sitio tan lejano y despoblado.
El Salón del Prado fue el sitio elegido después y allí se celebró la Verbena de San Juan hasta bien entrado el siglo veinte.Esta verbena era noche de bailes y fiesta hasta el amanecer, donde todo estaba permitido y donde la juventud suspiraba por su celebración meses ante de su llegada. Noche donde hasta las más honestas de las jóvenes encontraban pretextos para salir a la calle en esa ocasión. Noche donde el jolgorio duraba hasta que la luz del día se adueñaba nuevamente del cielo de Madrid.
Durante algunos años, siendo Enrique Tierno Galván alcalde de Madrid, se celebró esta verbena en el Barrio de las Letras, la zona de la calle Huertas y aledañas.
En la actualidad, en algunos parques madrileños, grupos de jóvenes celebran, por su cuenta y riesgo, la 'Verbena de San Juan' hasta el amanecer y los hogueras iluminan nuevamente de rojo la noche más corta y mágica del año.







