En la entrada de la calle Arganzuela, en su confluencia con la calle Toledo, se levanta La Fuentecilla, monumento que recibe el apelativo de la fuente ornamental anteriormente ubicada en el sitio. El cambio lo decidió el corregidor de Madrid, conde de Montezuma, deseoso de congraciarse con el nuevo monarca Fernando VII.
La construcción data de 1816 y la realizó el arquitecto D. Alfonso Rodríguez, autor de otra fuente monumental en Madrid y levantada a orillas del estanque del Retiro, La Egipcia.
En la fachada que dá a la calle Toledo, un dragón y un oso sobre un zócalo hacen alusión a los blasones heráldicos de la capital del reino. Por encima se asienta un cuerpo cuadrangular decorado con escudos de armas a cada lado, una placa que dedica el monumento a Fernando VII por homenaje del Ayuntamiento de Madrid. Corona la fuente una escultura de un león de Castilla, obra de Manuel Alvarez y realizada con los trozos de la imagen de San Norberto, que presidía la fachada de la iglesia de los Mostenses, derribada por José Bonaparte. El león abarca con sus garras los dos hemisferios terrestres y se asienta sobre un cubo de piedra. Las siete estrellas del escudo de Madrid recorren los lados.
El monumento ha sido calificado por varios ilustres e insignes autores que sobre Madrid han escrito, como estéticamente de mal gusto.







