Según la tradición, la iglesia de San Pedro El Viejo se erigió en el siglo XIV durante el reinado de Alfonso XI, tras la toma de Algeciras a los moros. Emplazado sobre una antigua mezquita, cuenta con tres naves, una cúpula sencilla y conserva en su interior el retablo de José Benito de Churriguera. El primer tramo de la epístola se cubre con una bóveda gótica nervada del siglo XV.
Del siglo anterior es su hermosa torre morisca de forma esbelta, toda ella de ladrillo. Sobre los huecos de las campanas, una linea de dientes de sierra y una muy curiosa y bella ventana arábigo-bizantina.
En esta torre estuvo la famosa campana, que sonaba para conjurar los nublados, avisando a las agricultores de los peligros. Los labradores eran quienes pagaban a los sacristanes por tañer las campanas, asegurándose la bendición de la iglesia.
Dos portadas tiene el templo, una junto a la torre y otra en su parte sur, con dos pequeños escudos. En uno de ellos aparece el león y el castillo. Este escudo es el único que se conserva en la capital y data de fechas anteriores al reinado de los Reyes Católicos. El otro escudo, más grande y moderno, presenta el oso y el madroño acompañados de los atributos apostólicos como son la tiara y la llave de San Pedro.
A mediados del siglo XIX, San Pedro pierde la categoría de parroquia , pues la iglesia de la Paloma la obtiene para sí pasándose a llamar desde entonces de San Pedro el Real. Es entonces cuando San Pedro comienza a denominarse San Pedro el Viejo.
En su interior, localizada en una modesta capilla, se venera la popular imagen de Jesús Nazareno, que en contraposición a la imagen de Jesús de Medinaceli, aquí tomo el nombre de Jesús el Pobre, ambos rivales por el fervor popular. Jesús el Pobre es paseado en multitudinaria procesión cada Jueves Santo por las calles del barrio de Los Austrias.







