Se encuentra situado en la glorieta de Carlos V, entre la cuesta de Claudio Moyano y la calle del Doctor Velasco. El edificio de corte suntuoso es, sin duda, uno de los mejores edificios oficiales de su época. Diseñado por Ricardo Velázquez Bosco, sus obras finalizaron en 1897. La ubicación buscaba mostrar el mejor Madrid del futuro y para ello se escogió situarlo frente a la Estación Central de Ferrocarriles, el mejor ejemplo de la época. Se levantó para ser la sede del Ministerio de Fomento, simbolizando el desarrollo científico e industrial del país.
El edificio de planta rectangular, con dos patios que solemnizaban la escalera central, y sus torreones de esquina, tan queridos dentro de la concepción arquitectónica de Ricardo Velázquez Bosco. En su fachada principal y enmarcando su puerta, dos enormes cariátides. La industria y el comercio sostienen el basamento de ocho columnas, sobre las que se asienta el frontón con el escudo nacional. Flanqueado por dos leones y rematado por un grupo escultórico, obra del catalán Agustín Querol, con el tema La Gloria, ofreciendo palmas y laureles al Arte y a la Ciencia. A sus lados dos grupos de Pegasos en bronce, guiados por los genios del Arte y la Industria, que rematan tan peculiar fachada.
En su interior es notable la gran escalinata y la cúpula decorada con alegorías pintadas por Óscar Domínguez y Angel Ferrant. La fachada está enriquecida con materiales de diversos colores y la aplicación de azulejos de cerámica esmaltada de Daniel Zuloaga. Una magnífica verja que cumple el papel también de escenografía urbana, cierra el breve jardín que rodea el edificio. En ella se alternan columnas de piedra con pilares de hierro fundido con forma de mujer. Todo ello da un edificio atractivo, de lineas clásicas, con influencias barrocas, pero sin estridencias propias de este estilo.





