El Café de Gijón ha sido, desde su fundación en el año 1888, un lugar consagrado a la conversación y al debate amigable, en el que las diferentes tertulias allí celebradas se desarrollaban, aunque a veces no exentas de polémica, gobernando siempre el respeto hacia todos los contertulios.
Superviviente de los históricos cafés literarios, El Gijón es hoy leyenda viva del culto a la palabra, de la tertulia como punto informal de encuentro, de comunicación y de, porqué no, del aprendizaje. Todo ello ante las humeantes tazas de café, que tanto favoren y liberan el hablar. Todos los asiduos de los cafés coinciden con la afirmación que en su día hiciera Miguel de Unamuno y que rezaba, con razón: La mejor Universidad son los Cafes..
Podría hacerse un catálogo de las tertulias que ha cobijado el Gijón a lo largo de sus más de cien años de existencia. Tertulias de todo tipo y entre los más variopintos personajes, desde el escritor consagrado al joven recién llegado, sin olvidar al bohemio de turno. Como alguien dijo: el Gijón es un archipielago literario, en el que cada contertulio es una isla.
Las tertulias han hecho al Gijón y el Gijón ha hecho tertulias. Esta es la cuestión.







