Los indies Spoon y los post-rockeros Explosions in the sky ponen punto y final a la sexta edición del Festival Wintercase.
Cuándo
Sábado 17 de noviembre. Apertura de puertas a las 20.00 horas
Dónde
Joy Eslava
Cómo conseguir entradas
Red de tiendas TickTackTicket y ticktackticket.com
Teléfono: 902 15 00 25
CD Drome Madrid (Pozas, 6 - Teléfono: 91 521 83 889
Tiendas FNAC
Precio de las entradas
Precio Anticipada: 20€
Taquilla: 22€
Información sobre los músicos participantes
Spoon
Fundada en 1994 en Austin, Tejas, alrededor de Britt Daniel (voz, guitarra) y Jim Eno (batería), Spoon es hoy en día toda una institución en su país de origen, que, sin embargo, se encuentra injustamente desoída en Europa, siendo bastante difícil ver su directo por nuestras tierras. Con cada nuevo disco reinventan su universo, siempre expansivo e infinitamente ecléctico, tan misterioso como asequible.
Desde su debut “Telefono” (96), pasando por el genial “Girls Can Tell” (01), hasta al tenebroso “Gimme Fiction” (05), han ido perfeccionando un songwriting elegante y afilado, con una extraordinaria atención al detalle (pero basado en un constante rehusar del ornamento) y una producción minimalista y cristalina, atrayendo por supuesto las comparaciones con Sonic Youth, Pixies o Pavement.
Ahora presentan triunfalmente su sexto y excelso álbum “Ga Ga Ga Ga Ga” (07), quizá su mejor disco, repleto de guitarras españolas y vientos, en el que homenajean al soul-funk de la Motown, al ‘A Day In The Life’ de The Beatles (se les ha llamado los fab-four de los noventa) y al dub de Kingston, Jamaica. Una buena cucharada de genio concentrado.
Explosions in the sky
Adeptos a la música sin palabras, el rock instrumental de Explosions In The Sky tiene sin embargo mucho que contar. Bajo el prisma de una gramática musical profundamente personal enraizada en los mandamientos del post-rock más purista, su reciente, bellísimo y cuarto álbum, "All Of A Sudden I Miss Everyone", los ha consagrado como un grupo sobrado de potencia maratoniana e hipnótica introspección. Sus composiciones desprenden energía bruta y estremecimientos exquisitos a partes iguales: del silencio más abismal al estrépito más infernal.
Todo gracias a unas guitarras líquidas desgranadas como las de The Durutti Column, a una batería ora marcial ora acariciante y a unas líneas de bajo telúricas. Aferrados al formato sacrosanto del rock, su santísima trinidad de batería, bajo y guitarra (respaldada por eventuales pianos mágicos o cándidas flautas) hace deflagrar la estratosfera para consuelo de cualquier amante del rock preciosista. Un suave y lento apocalipsis.
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