Ulpiano Fernández-Checa y Saiz, conocido en el mundo del arte como Ulpiano Checa nació en Colmenar de Oreja en 1860, hijo de un propietario de una de las canteras de piedra, empleada tradicionalmente en los monumentos y edificios de Madrid.
Marchó muy pronto a la capital, Madrid, a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios y más tarde en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Años después marchará a Roma, pensionado en la Escuela Española en Roma de Arqueología e Historia.
Medalla de Honor de la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese año con su famoso lienzo 'La Invasión de los Bárbaros'. El siguiente, 1888, obtendrá la medalla de Viena.
Mientras, ha trabajado en Madrid decorando la iglesia de San Francisco el Grande o el Palacio de Linares. También, viaja mucho, además de Roma , visita y estudia en París, y llega hasta Buenos Aires, donde su presencia se hace notar.
Se establece definitivamente en París. Es premiado tanto en España, con la Orden de Carlos III, como en Francia, donde se le concede la 'Legión de Honor'. En 1889 fue premiado en la Exposición Universal de París. Los premios se suceden y en 1895 en Estados Unidos le dan la Medalla de Oro en la Exposicion Internacional de Atlanta.
Reconocido internacionalmente y triunfador económico en su tiempo, los años han llevado casi al olvido a este destacadísimo artista, sobre todo de cara al gran publico. Bien es verdad que a Checa la gloria nunca le intereso, y su obra quedo eclipsada ante las de Sorolla, Madrazo o Fortuny, entre otros. Sin embargo, su obra pictórica, de pincelada rápida y precisa, incorporará una erudición histórica propia de esa época, que sin duda le llevara posteriormente a emanciparse de ataduras historicistas e introducir un elemento un su creacion: el dinamismo.
Sin percatarse apenas, la viveza de su colorido, sus grandes escenografías históricas, su imaginación, hacen de su pintura un arte cinético, preludio de lo que años más tarde serían los recreaciones cinematográficas del séptimo arte; muchas de ellas basadas en cuadros de Checa, como la monumental 'Los últimos días de Pompeya' de Mario Bonnard, la oscarizada 'Ben Hur' de William Whyler, la épica 'Espartaco' de Stanley Kubrik o la clásica 'Quo Vadis' de Mervyn Le Roy, entre otras.
Por todo ello, sin duda estamos ante un artista que merece ocupar un lugar destacado en la memoria y en la estima del gran publico y podemos decir tomando prestadas las palabras de uno de sus estudiosos que era "Ulpiano Checa, el pincel que filmaba".
Muerto en Francia en 1916, hoy el 'Museo Municipal Ulpiano Checa', montado en su pueblo natal y dedicado a él y a su obra, nos permite admirar a ese artista madrileño de nacimiento pero internacional por sus creaciones, que, modas aparte, merece ocupar un lugar en la nómina de pintores madrileños destacados.






